viernes, 2 de noviembre de 2012

Sudores



La noche era fría, demasiado fría… el viento azotaba las ventanas… todo estaba oscuro… gritos inundaban el lugar… ¿de dónde venían? Por más que la figura intentaba gritar no conseguía pronunciar palabra alguna… de pronto comenzó a sentir que algo iba mal… sintió dolor ajeno, sintió pena, olió la muerte… En la lejanía una luz comenzó a dibujarse… cada vez más próxima… cada vez más grande… cada vez más cegadora… no podía ver… pero los pulmones se le llenaron de aire y comenzó a gritar a pleno pulmón… 

… sudoroso se incorporó en la cama. Otra vez la maldita pesadilla… hacía años que no la tenía, ¿por qué ha vuelto ahora? Se levantó de la cama y se asomó a la ventana… fuera, hacía un viento atroz… se vio reflejado en el cristal… sus ojos contemplaron una cicatriz que le partía una de las cejas por la mitad, la rozó con el dedo…  la rabia comenzó a invadirle, recuerdos pasados… palizas… olor a fuerte alcohol… sabor de la sangre en la boca… y la risa macabra de su padre…. Apretó sus puños y apunto estuvo de golpear el cristal… pero se contuvo… aún tenía las heridas de su última ventana rota… intentó respirar… 

Se dio la vuelta y comenzó a hacer flexiones… sudar más de lo que estaba… el ejercicio… estar físicamente ocupado le ayudaba a alejar esos pensamientos que creía olvidados. Sin embargo no pudo evitar preguntarse por qué le asaltaban aquellos recuerdos de nuevo. Su hermana y él hace años que dejaron su mísera vida atrás. Madre fallecida, padre caído en desgracia alcohólicamente que los acusa del fallecimiento de su esposa, abusos,  aguantar los golpes que iban a por su hermana… no pudo evitar sonreír forzadamente y pensar… menuda vida de mierda, podría vender los derechos y que hagan una película en Hollywood.

Incrementó la velocidad de las flexiones… le gustaba sentir el sudor en su frente… Quizás dejara el trabajo y con el dinero que tenían ahorrado podrían hacer su hermana y él un viaje. Se lo merece… siempre estudiando, siempre en clases, siempre creciendo intelectualmente… sonrió… y yo… físicamente… dijo ahora sí, sonriendo abiertamente. No, no es mala idea el planear un viaje sorpresa… me encanta cuando la oigo sonreír… 

Satisfecho… se levantó y se fue a la ducha pensando en destinos para el viaje, le encantaba sorprenderla.

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