El silencio reinaba en la pequeña y destartalada casucha... semiderruida... sin cristales en las ventanas... Sería un buen silencio si no hiciese un infernal y helado viento. Una pequeña hoguera proporcionaba escaso calor a un cuerpo entumecido y acurrucado.
¿Cuánto tiempo hacía desde el incidente? ¿Un año? ¿Algo más?... La humanidad desapareció casi hasta la extinción y luego comenzaron a matarse entre ellos por puro placer y luchando por los pocos recursos que quedaban. El agua se retiró... los mares se vaciaron... los animales desaparecieron y los humanos... murieron. Hace ya tanto que no me encuentro con otro ser humano... al menos... vivo, ¿seré el último ser humano? ¿morirá la humanidad conmigo?.
La figura escondía su rostro entre las piernas... intentando pasar desapercibida para todo el mundo, intentando protegerse de sus propios pensamientos. ¿Por qué? ¿Dónde estáis? Os necesito.
Intentó alejar los pensamientos y centrarse en su físico... estaba en los huesos y la ropa le quedaba grande, no era de su gusto, ni de su talla y se la había quitado a los cadáveres que se encontró por el camino... una leve lágrima acudió a sus resecos ojos, enseguida desapareció absorbida por su sedienta piel. Ella también estaba sedienta... hambrienta... se aproximó a una mochila y rebuscó en su interior.
No tenía nada de comer pero encontró una cantimplora, completamente vacía... sentada... dejó caer las manos sin fuerza sobre tus costados y el recipiente vacío rodó hasta pararse. Su cabeza reposaba contra la estropeada pared... miró hacia arriba... y respiró una última vez.
De nuevo, el silencio absoluto y sepulcral acudió a la destartalada y abandonada casucha.
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