De nuevo volvió a levantarse y corrió como si le fuera la vida en ello. Quizás las piernas huían de los infernales aullidos y ladridos de una jauria que iba tras él. Una jauría comandada por hombres, pues entre el alboroto de los perros se oían gritos que los azuzaban. Estaba exhausto, pero tenía que seguir corriendo.
El bosque era enorme, denso, infranqueable... pero tan pronto como el pesamiento pasó por su cabeza éste terminó en un suspiro. Una gran caída frente a él... ningún modo aparente de descender. Al girarse la sangré se le heló en las venas. Unas pocas antorchas iluminaban la escena... cerca de una veintena de perros cargaban contra él.
Apenas le dió tiempo a reaccionar, su instinto le hizo protegerse la cara. Detelladas aquí y allá, rugidos, sangre en los ojos, carcajadas lejanas... La luna hizo acto de presencia en aquella oscura noche, estaba llena, pero su color no era el plateado de siempre. Una luz rojiza bañó la carnicería, pero algo cambió. Los gruñidos, ladridos y risotadas se oían lejanas... la luna... sangrienta... era hermosa... era...
Los veinte sabuesos huían... no quedó ninguno para contemplar la escena... la figura se retorcía, los huesos crujían, un doloroso grito surgió de sus entrañas... los músculos se contraían y se expandían más grandes que antes... la piel se oscureció... el pelo creció... la figura seguía gritando... pero el grito se transformó... pasó de un alarido a algo inhumano, mezcla de humano y animal y acabó siendo un aullido lupino.
Los cazadores tardaron demasiado en darse cuenta... pero ya corrian, imitando a sus sabuesos, aunque con más torpeza. El amasijo de carne, huesos, sangre, pelo... seguía gritando, aullando... uno de ellos se permitió girar la vista atrás... solo vió unos ojos rojos que se aproximaban a una velocidad endiablada. Su último pensamiento fue claro...
"El cazador ha sido cazado".
PD - Gracias por la idea, dedicado para tí.
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