Enorme, peligrosa y oscura... el pelo de la criatura era negro como la noche, con trazos marrón oscuro... sus ojos, mitad humanos, mitad caninos me miraban. A su lado, acaricié el lomo de la bestia... Sonreía, me sentía el más poderoso de los hombres al haber domesticado tal criatura vil. Si podía dominar al cánido, podría dominar cualquier cosa en este mundo. La bestia se movio, se levantó, dió dos vueltas a mi alrededor y volvió a acercarse a mí. Asombrados me miraban los presentes en la estancia... Me siento como un Dios, me dije a mi mismo...
Todo ocurrió en segundos. La criatura gruñó, pataleó y acabó mordiendo mi brazo, sometiendome ante el asombro de los presentes, tan pronto estaba en los cielos, acto seguido era un débil y herido mortal. Fui vencido...
MORALEJA: Los animales son animales, siempre con mil ojos, siempre pecar de precavido o atenerse a las consecuencias. Podrías llevarte un buen "mordisco" porque sí y sin explicación. Lo sé.
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