jueves, 1 de septiembre de 2011

Cyberpunk

Había dejado de llover, hacía frío, mucho frío. Un rápido vistazo allá abajo me dejó claro que donde me encontraba no iba a llegar el calor de las luces de neón de la ciudad. Miré alrededor, era uno de los edificios más altos de la ciudad. A la izquierda un edificio de la misma altura, a la derecha, otro unos metros más bajo. Hacia delante había unos 20 metros, imposible saltar al edificio de allí, sin embargo a izquierda y derecha apenas habían unos 3 o 4 metros. Una vez más, después de tantas otras, volví a mirar el reloj, se aproximaba la hora. Jamás había estado tan inquieto, algo en el ambiente, un olor, una sensación… mi intranquilidad aumentó cuando divisé movimiento allá abajo. Me agaché, abrí el maletín y comencé a montar el rifle de gran calibre. Apenas me llevó unos minutos, allá abajo, la gente se agolpaba en las barricadas policiales y coches blindados se aproximaban a la entrada de un edificio imponente. Apunté y observé con la mira.
De un vehículo bajó una figura gruesa, fijé la mira en su frente, mis músculos se tensaron, comencé a ejercer fuerza en el gatillo… una cuenta atrás se materializó en mi cabeza… 3… 2… Un ruido me hizo levantar la cabeza no lo suficientemente rápido, un fuerte golpe en mi estómago me alejó del borde varios metros… el fusil salió disparado en otra dirección. Cuando el aliento retornó a mi cuerpo levanté la vista y contemplé a una figura enormemente inhumana. Sus ojos cambiaban de color, poseía tanto brazos como pies cibernéticos y su cuerpo era más grande y musculoso de lo normal… multitud de cables le surgían de la cabeza e iban a parar a la espalda.
Sin pensármelo, me levanté y comencé a correr… salté rápidamente el pequeño espacio que separaba los edificios y seguí corriendo, un fuerte golpe a pocos metros a mi espalda me hizo saber que el inhumano ser me perseguía a grandes zancadas y saltos imposibles… De pronto, aterrizó delante de mí, intenté frenar pero para no chocar con él, me lancé al suelo y giré apartándome de él. Por pocos milímetros uno de sus poderosos puños casi me alcanzó, golpeó con tal fuerza el suelo que lo agrietó, astilló y varias piedras de ormigón salieron despedidas en todas direcciones… Eso me dio unos segundos valiosos… volví a saltar a otro edificio. Cuando llegaba al borde, volví a sentir la presencia de la máquina tras de mí… salté al vacío…
Un aerodeslizador me esperaba… se elevó unos metros, señale con el dedo hacia mi perseguidor y a la palabra de “fuego”… una ametralladora gatling tiró hacia atrás a la máquina, chispas, sangre y aceites se mezclaban en la terraza… Sonriendo me introduje en el vehículo volador y me marché de allí, jurando volver a terminar el trabajo.

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