Las olas del mar inundaban de un suave sonido la playa...
... una joven mujer se desperezaba en la orilla, lentamente fue incorporandose y descubrió que estaba desnuda. Miró a su alrededor pero no vió a nadie, pero un dulce picor en su sexo le hizo sonrojarse. Lentamente comenzó a ponerse el bikini color escarlata que tenía a su lado. Finalmente se puso en pie y comenzó a estirar todas sus articulaciones... estaba dolorida pero con una sonrisa en sus labios.
La sonrisa pronto se desvaneció... vió a una figura que la observaba. Una figura sin rostro, una silueta oscura. No veía los ojos ni la sonrisa, pero su alma le decía que la miraba y que sonreía perversamente. Asustada, recogió su toalla, el pequeño bolso y unas zapatillas y comenzó a alejarse de la figura. No se había dado cuenta de que el cielo estaba tenebrosamente oscuro, ninguna estrella brillaba, la luna había desaparecido, pero tampoco se veían nubes. Eso avivó el paso de la joven, que de vez en cuando no dejaba de mirar hacia atrás para comprobar que la figura la seguía. El paso vivo se convirtió en carrera, pero no miró atrás, aunque sentía que seguían siguiendola... por vez primera escuchó una risa tenebrosa.
El mundo cayó bajo sus pies, rodó y brincó. Tropezó con algo y sintió la arena en el rostro. El golpe la dejó sin aire, pasaron unos segundos que para ella fueron horas... se incorporó lentamente y miro alrededor. La risa había parado y no se veía a nadie. Respiró algo más tranquila y se centró con lo que había tropezado.
¡¡Los piés de un cadáver!! La joven muchacha quiso gritar, pero no le salió grito alguno... el cadáver estaba semienterrado en la arena, pero lo suficientemente distinguible para saber lo que era. Volvió a coger aire para intentar gritar, pero de nuevo, nada surgió de su interior. Aún con la boca abierta vió de nuevo a la sombra que la observaba... ¡¡Allí!!, ¡¡no, allá!! ¡¡No..!! Una docena de sombras apareció a varios metros de ella y comenzaron a aproximarse. Inmóvil no dejaba de mirar la terrorífica escena... a unos pasos de ella las sombras se detuvieron... comenzaron a dibujarse ojos rojos y sonrisas puntiagudas en las figuras... todas rieron a la vez...
Pero la risa se difuminó y cambió, ahora no reían, ahora gritaban, chillaban e incluso lloraban. Ya no la miraban a ella... un rugido ensordecedor, como el retumbar de un terremoto en una profunda cueva sonó a la espalda de la joven. Las sombras comenzaron a correr en todas direcciones, siempre escapando del gutural sonido. Lentamente la joven giró la cabeza en dirección al mar... El agua se agitaba, el mar se embravecía, varias leguas mar adentro, algo se alzaba... La joven, seguía sin poder moverse y mantenía la boca abierta en un grito silencioso... El dueño del grito fue perfilandose... primero vió como si una isla emergiera del océano, cada vez más y más grande... pero la isla tenía dos enormes y oscuros ojos que la miraron... cada vez era más grande o tal vez se estaba acercando, ella nunca lo supo. Donde debía llevar la boca, la enorme isla portaba muñones en movimiento... se movían como brazos... no, eran enormes y enormes patas de pulpo... la isla... la criatura... seguía emergiendo y agigantandose... Un rayo de luz de luna se filtró, unas enormes alas de cuero, similares a las de los murciélagos lo ocultaba todo, la luna, las estrellas, eran enormes... El agua volvió a agitarse y una del costado de la criatura surgió una mano gigante... los dedos no eran dedos, eran garras puntiagudas como si cada dedo fuera la cima de una imponente montaña... una de esas montañas, uno de esos dedos en punta, la señaló... la oscuridad se hizo.
... la luz se filtraba poco a poco... lentamente abrió los ojos... tardó unos segundos en acostumbrarse a la poderosa luz del sol. Se incorporó... estudió su alrededor... estaba en la playa, había gente por todos lados, tomando el sol, bañandose, niños gritando y jugando... ¿Un sueño? pensó... No estaba desnuda y varias botellas vacías tenía a su alrededor, le dolía la cabeza. ¿Qué había pasado? Algo llamó su atención en el mar... como si algo puntiagudo y enorme se hundiera lentamente... Una mano en el hombro la sobresaltó... giró la cabeza para enfrentarse al que la había asustado... Unos ojos color fuego la miraban, intentó gritar pero volvia a estar muda...
... las olas seguían su interminable curso rompiendo contra la orilla.
... una joven mujer se desperezaba en la orilla, lentamente fue incorporandose y descubrió que estaba desnuda. Miró a su alrededor pero no vió a nadie, pero un dulce picor en su sexo le hizo sonrojarse. Lentamente comenzó a ponerse el bikini color escarlata que tenía a su lado. Finalmente se puso en pie y comenzó a estirar todas sus articulaciones... estaba dolorida pero con una sonrisa en sus labios.
La sonrisa pronto se desvaneció... vió a una figura que la observaba. Una figura sin rostro, una silueta oscura. No veía los ojos ni la sonrisa, pero su alma le decía que la miraba y que sonreía perversamente. Asustada, recogió su toalla, el pequeño bolso y unas zapatillas y comenzó a alejarse de la figura. No se había dado cuenta de que el cielo estaba tenebrosamente oscuro, ninguna estrella brillaba, la luna había desaparecido, pero tampoco se veían nubes. Eso avivó el paso de la joven, que de vez en cuando no dejaba de mirar hacia atrás para comprobar que la figura la seguía. El paso vivo se convirtió en carrera, pero no miró atrás, aunque sentía que seguían siguiendola... por vez primera escuchó una risa tenebrosa.
El mundo cayó bajo sus pies, rodó y brincó. Tropezó con algo y sintió la arena en el rostro. El golpe la dejó sin aire, pasaron unos segundos que para ella fueron horas... se incorporó lentamente y miro alrededor. La risa había parado y no se veía a nadie. Respiró algo más tranquila y se centró con lo que había tropezado.
¡¡Los piés de un cadáver!! La joven muchacha quiso gritar, pero no le salió grito alguno... el cadáver estaba semienterrado en la arena, pero lo suficientemente distinguible para saber lo que era. Volvió a coger aire para intentar gritar, pero de nuevo, nada surgió de su interior. Aún con la boca abierta vió de nuevo a la sombra que la observaba... ¡¡Allí!!, ¡¡no, allá!! ¡¡No..!! Una docena de sombras apareció a varios metros de ella y comenzaron a aproximarse. Inmóvil no dejaba de mirar la terrorífica escena... a unos pasos de ella las sombras se detuvieron... comenzaron a dibujarse ojos rojos y sonrisas puntiagudas en las figuras... todas rieron a la vez...
Pero la risa se difuminó y cambió, ahora no reían, ahora gritaban, chillaban e incluso lloraban. Ya no la miraban a ella... un rugido ensordecedor, como el retumbar de un terremoto en una profunda cueva sonó a la espalda de la joven. Las sombras comenzaron a correr en todas direcciones, siempre escapando del gutural sonido. Lentamente la joven giró la cabeza en dirección al mar... El agua se agitaba, el mar se embravecía, varias leguas mar adentro, algo se alzaba... La joven, seguía sin poder moverse y mantenía la boca abierta en un grito silencioso... El dueño del grito fue perfilandose... primero vió como si una isla emergiera del océano, cada vez más y más grande... pero la isla tenía dos enormes y oscuros ojos que la miraron... cada vez era más grande o tal vez se estaba acercando, ella nunca lo supo. Donde debía llevar la boca, la enorme isla portaba muñones en movimiento... se movían como brazos... no, eran enormes y enormes patas de pulpo... la isla... la criatura... seguía emergiendo y agigantandose... Un rayo de luz de luna se filtró, unas enormes alas de cuero, similares a las de los murciélagos lo ocultaba todo, la luna, las estrellas, eran enormes... El agua volvió a agitarse y una del costado de la criatura surgió una mano gigante... los dedos no eran dedos, eran garras puntiagudas como si cada dedo fuera la cima de una imponente montaña... una de esas montañas, uno de esos dedos en punta, la señaló... la oscuridad se hizo.
... la luz se filtraba poco a poco... lentamente abrió los ojos... tardó unos segundos en acostumbrarse a la poderosa luz del sol. Se incorporó... estudió su alrededor... estaba en la playa, había gente por todos lados, tomando el sol, bañandose, niños gritando y jugando... ¿Un sueño? pensó... No estaba desnuda y varias botellas vacías tenía a su alrededor, le dolía la cabeza. ¿Qué había pasado? Algo llamó su atención en el mar... como si algo puntiagudo y enorme se hundiera lentamente... Una mano en el hombro la sobresaltó... giró la cabeza para enfrentarse al que la había asustado... Unos ojos color fuego la miraban, intentó gritar pero volvia a estar muda...
... las olas seguían su interminable curso rompiendo contra la orilla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario