miércoles, 12 de septiembre de 2012

Cazador: La Venganza



- ¿Por qué? Apenas recuerdo mi pasado – una figura desastrada hablaba para sí en un oscuro callejón, rodeado de cartones, cubos de basura y un característico carro de algún supermercado local, lleno de enseres más inútiles que útiles. El pelo entrecano, de un gris apagado y una barba de muchos días también muy descuidada. Hacía frío y estaba envuelto en una gruesa manta y un viejo gorro de lana cubría su cabeza. A pesar de ser evidentemente alguien frágil, débil… vivir en la calle era duro… sus ojos, tenían un brillo y una chispa extraña, cuasi inteligente se podría decir.

¿Por qué le asaltaban ahora los recuerdos del ayer? Se vio en un cuarto ostentoso, con una enorme chimenea… una preciosa mujer con un generoso escote. Estaba sentado en un sofá próximo al fuego y con un libro en la mano. Lo cerró y comprobó que era un aburrido libro de leyes. Se levantó y fue hacia la mujer, apoyada en el cristal de la ventana. A mitad camino se vio reflejado en un espejo, no tenía barba… era joven… su pelo, estaba brilloso y muy bien cuidado… pudo distinguir que llevaba un elegante traje oscuro… ¿Dónde estoy? ¿Qué es esto? Ella se giró y lo miró extrañado… ¿Te ocurre algo Henry? Ven aquí - dijo, pícaramente. ¿Henry? Hacía tanto que no oía ese nombre… ahora se llamaba simplemente abuelo. Intentó no pensar en la vejez y se aproximó hacia la hermosa joven… Ella miraba de nuevo hacia el exterior, en los cristales se acumulaba hielo, había sido una copiosa nevada y estaba preocupada. Se aproximó agarrándole las caderas, olió profundamente su fragancia… Mi amor… mi querida mujer… En un pequeño grito mezcla de alegría y precaución dijo – Ya están aquí, han llegado los niños!!!.

¿Niños? ¿Tenía hijos? El timbre sonó, un sonido musical, un sonido alegre… La joven salió corriendo a abrir la puerta… sonidos de saludos, de abrazos y de niños… De pronto dos pequeños de apenas unos 12 o 14 años se abalanzaron gritando, ¡¡Papá!! Y ambos se le abrazaron. ¿Qué está ocurriendo? ¿Esto qué es?... Aparecieron de nuevo en escena su esposa y un hombre… 

… Tú!!! – Gritó, de nuevo estaba en la calle, rodeado de sus cartones y con una fea barba en su rostro. - ¿Por qué? ¿A qué es debido? ¿Qué significa todo esto? – Mil y una preguntas acudían a la mente de Abuelo. ¿Su vida pasada? Apenas la recordaba… Solo recordaba su vida de vagabundo, de pedir aquí y allá… a pesar de que no era muy religioso solía ir a la iglesia, sabía que la fe era más generosa que el resto de barrios. 

-          El… ¿quién es él? No logro recordarlo – se dijo mientras masajeaba las sienes con ambas manos. Mujer… hijos… un horrible hombre. Un hombre con el que en más de una ocasión había soñado… pesadillas… lo perseguía… lo asesinaba… se quedaba con todo… con su vida… 

Se incorporó e intento desentumecerse… Frío… noches heladas… hambre… pobreza… desesperación… Cuando el ser humano está en la peor de las situaciones la mente le juega malas pasadas. Se intentaba consolar siempre con esas palabras. Pero no podía olvidar los ojos de ese hombre. Las siguientes horas, salió a dar una vuelta… pidió en una iglesia próxima… se acercó a los albergues que conocía… intentaba hablar con los “suyos”, intentaba olvidar, intentaba no pensar en la calidez del sueño… pero por más que lo intentaba, no podía dejar de pensar en aquellos penetrantes y peligrosos ojos… 

Cuando volvió a su pequeño rincón en la ciudad… unos jóvenes estaban rompiéndolo todo, alborotando… se aproximó a ellos y se le escapó más que quiso decir…
-          Eh!! Dejad mis cosas… 

Los jóvenes hicieron caso omiso, aunque cuando se cansaron… se aproximaron a él con palos que habían encontrado en el carro… sabía lo que pasaría pero no pidió clemencia, ni ayuda… era innecesario, comenzaron a golpearle y él a sangrar… no podía mantenerse en pie y el rostro golpeó contra el suelo… le habían dado muchas palizas… pero ese día era diferente… Una mezcla de bienestar y furia contenida luchaban en su interior. Casi monstruosamente alzó el rostro hacia el cielo, estaba de rodillas con los brazos en alto, separados del cuerpo… gritó… un grito surgido de sus entrañas… dolor… añoranza… necesidad… 

Misteriosamente el grito asustó a los chicos que dejaron caer los palos al suelo y echaron a correr despavoridos… No les prestó la menor atención… el mundo se apagaba para él… cerró lentamente los ojos, aunque no importaba… comenzaba a verlo todo borroso… de nuevo sintió el frío suelo golpear en su rostro, en el pecho… y se hizo la oscuridad. 

Había despertado… Ahora eres Cazador… y tú eres… “La Venganza”.

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