¿Dónde estás? Te busco pero no te encuentro; te deseo pero no consigo saciar mi apetito; tu mirada siempre me encandilará, me gusta perderme en ella, verme reflejado, suspirar y saber que esos ojos me han hechizado. ¿Tan difícil eres de encontrar? Probé tus labios y caí rendido a tu absoluto control. Lo deseo, te deseo. Carnosos, suaves, húmedos... no puedo olvidarlos, deseo volver a batallar, que nuestros labios vuelvan a chocar, que guerren como si fuera su última batalla.
Nos encontraremos, lo sé pero... ¿dónde estás?

Me gusta tu mirada al mundo
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