martes, 6 de marzo de 2012

Sangre en el puente...

... tres cuchillos arrojadizos surcaron el aire, con un rápido movimiento y el filo de la katana los desvió todos, clavandose en el suelo del puente. La figura vestida de negro cargó desenvainando una pequeña katana... Estocadas, embestidas, tajos... ambos luchadores se enzarzaron en un baile mortal... ninguno daba un respiro al otro. Hasta que el cansancio hizo acto de presencia... le dolía el hombro y sangraba. Se había arrancado la flecha pero la herida seguía abierta. Cada vez cedía terreno... agotado... sangrante...

Cambió de posición... ahora agarró la katana con una mano, dejando el hombro dolorido libre. Volvieron a fundirse entre el acero, el sudor y la sangre... con la suerte de su parte y un dolor atenazador, después de un tajo hacia arriba, consiguió golpear con el puño libre. Desprevenida, la figura de negro trastabilló y reculó un par de pasos. Este ínfimo tiempo fue suficiente para volver a atacar... La katana ascendió atravesando carne y rozando hueso...

Ambos se dieron un respiro... la figura de negro tenía una fea herida en el rostro... sangre... tela oscura... desgarro... una de sus manos se tocaba el rostro humedecido, caliente. Llevó su pequeña katana a la espalda, introduciendola en su vaina... Lanzó algo al suelo y volvió a llenarse el puente de un espeso humo que no dejaba ver nada. Cuando se disipó... había desaparecido. Los tres asaltantes estaban tendidos en el puente pero nadie más había en el lugar.

Debía partir... Encontraría algo útil en los bandidos, se vendaría las heridas y continuaría su camino, pronto volverían a atacar.

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