Mis manos están llenas de sangre... aunque lleve puestos los guantes de la pesada armadura puedo sentir el frío de la muerte. Un rápido vistazo al camarote en la penumbra no hizo que eso cambiara. Hacía frío, estaba helado y no solo yo. Frios batarianos... Poderosos y temibles krogans... implacables y peligrosas comandos asari... incluso humanos, ¿me convertía eso en un asesino? ¿Por qué? ¿Por salvar a la humanidad y al resto de razas o por qué? Conseguí ser el primer humano en acceder a los espectros, verdugos del consejo galáctico. Tuve que acabar con un hermano de armas, otro espectro... Los Segadores... ¿Por qué han vuelto? ¿Se puede cancelar el macabro círculo?
Los Proteanos, antigua y casi olvidada raza acabaron extinguidos a manos de los Segadores. Tantas preguntas acuden a mi mente. La figura se levantó de la cama y se aproximó lentamente hacia el enorme ventanal que mostraba el vacío el espacio. Aunque no estaba tan vacío... pero sí era negro, tenebroso e implacable. Lleno de estrellas, planetas, lunas... ¿Por qué no podrían ser reales? El consejo ponía barreras a la humanidad... los salvé... y han empezado a quitarnos esas barreras. Ahora, hay un humano en el consejo... ¿servirá de algo? La vista bajó y contempló el reflejo de su imagen... llevó una mano al pecho izquierdo... unas señales se marcaban en la grisacea armadura espacial. N7...
Morí... fui resucitado por Cerberus... Geth... Recolectores... Máquinas... Muchos han caído ante mí y muchos de mis compañeros también. ¿Merece la pena? SÍ... Por ellos... Esto es la guerra y acabará hoy y aquí, en la Tierra. ¿Estás conmigo o contra mí? Ven, la Alianza... el Universo... te necesita.
Soy el Comandante Jonh Separd.

Eso si es un estreno, felicidades!. Yo me apunto a la alianza y que mi sangre tenga un fin útil a la humanidad.
ResponderEliminarHasta pronto compañero.