domingo, 2 de agosto de 2009

El grano de arena

Tan diminuto, pero a su vez tan fuerte y duro, desde un pequeño e insignificante granito de arena hasta la más inmensa e infranqueable montaña. Molesta a veces, moldeable muy caprichosamente, útil a veces e inútil otras...

Es curioso lo que se puede hacer con arena, el sábado estuve en Santa Pola, caminando por el paseo maritimo. Por desgracia no vi ponerse al sol, sin embargo pasé de la tarde a la noche allí... la luna, aunque no estaba llena, bañaba a todo el mundo con una luz inmensa y era hermoso ver reflejada su luz sobre las olas del mar. Tan bonito que mi mente no pudo evitar pensar en alguien... la mente, que juega malas pasadas, o buenas, depende. Pasee entre los puestos de hippis, extrangeros y demás gente a cada cual más y más extravagante.

Y me crucé con una inmensa y colosal escultura de arena. Un enorme e inespugnable castillo, incluso con inquilinos en él. Figuritas de soldados, de arqueros y demás personajes de la indiscutible edad media. ¿Cuántas horas tardaría la persona en hacer semejante monumento? Muchas, seguro, sin embargo debe de ser gratificante ver tu trabajo acabado...

Yo que no paso de los castillos de arena con los cubos de plástico de toda la vida... ay lo que yo fardaria creando esculturas de arena, dragones, pirámides, criaturas mitologicas, guerreros e incluso castillos... ¿Cómo repartió Dios la creatividad? Pues poca me ha tocado a mi.

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